miércoles, 6 de junio de 2012


¿Verdadera vocación?

Seis de cada diez estudiantes en la Universidad Católica Boliviana de La Paz no siguen su verdadera vocación a la hora de escoger una carrera profesional.

Cuatro jóvenes de la ciudad de La Paz dejan de lado la profesionalización en el arte, pero no en la práctica. Carla Cuevas, Rodrigo Moscoso, Coral Gutiérrez y Rodrigo Sandoval piensan que vivir sólo de su arte no les brindará un sustento económico necesario para sobrevivir, por lo tanto siguen las exigencias de la sociedad boliviana, como por ejemplo estudiar una carrera convencional, obtener un título profesional o cumplir con sus padres.

Carla Cuevas de 22 años tiene una gran pasión por la danza moderna pero estudia Ingeniería de Sistemas en la Universidad Católica Boliviana, a pesar de que sus padres no saben nada, hace todo lo que puede para pagarse la escuela de danza en Signon Dance. “yo me saco tiempo para venir a mi escuela, les digo, estoy yendo al gimnasio, a caminar, a pagar unas cuentas o cualquier otra cosa, pero no saben que estoy viniendo aquí a bailar”
Un sondeo realizado a 100 personas en la Universidad Católica de La Paz en marzo de 2012 revela que seis de cada diez estudiantes no siguieron su pasión a la hora de escoger una profesión, más de un tercio de ellos (34%) no lo hizo porque era una carrera que no da dinero, 18% porque no existe en Bolivia, 16% por impedimento de los padres, el otro 16% por falta de decisión y el resto por no tener recursos (16%).
Rodrigo Moscoso (23 años), seguidor de la danza folklórica estudia actualmente Psicología en la UMSA, por la exigencia que el medio social obliga a tener un título académico. “Con mi carrera a veces siento frustración, porque no es mi vocación y le dedico mucho más tiempo a la danza, es como si en cierto momento estuviera haciendo algo que no me gusta, y tendría que conseguir un título por obligación”. 
Bismarck Pinto, terapeuta familiar, opina que los estudiantes muchas veces no siguen su pasión porque la sociedad impide realizar a las personas; afirma que este obstáculo comienza en el hogar, prosigue en la escuela y luego en la universidad. “Los estudiantes tienen que ajustar sus capacidades intelectuales y afectivas hacia las enseñanzas de la escuela; tanto la escuela y los padres van respondiendo a una ideología imperante y en la universidad la gente piensa que está siguiendo su vocación, cuando en realidad está respondiendo expectativas ajenas”.
Carla, Rodrigo S., Coral y Rodrigo M., al salir bachilleres realizaron un test vocacional. No siempre los jóvenes siguen estos test, tal es el caso de Rodrigo M. él señala que en los test que él tomó obtuvo el resultado que tenía que estudiar una carrera exacta, “no lo seguí para nada”. Coral en el test que realizó se dedujo que debería estudiar derecho, economía, administración o música, pero ella finalmente decidió estudiar Comunicación Social en la UCB ya que era lo más cercano a su pasión por la danza.
Según la página web “Busco universidad” escrita por Pablo Torres y Marisa Miño, licenciados en Psicología, una prueba vocacional es una herramienta que ayuda a los jóvenes a identificar factores que definen la inclinación profesional y sirve para evaluar indicadores de carreras o áreas de estudio preferidas por la persona. 


Rodrigo S. (Sando), aparte de estudiar diseño gráfico también tiene una gran pasión por la música, él realiza pistas musicales y es integrante de un grupo de rap llamado “Amart”. Afirma que si pudiera ganar dinero con la música se dedicaría plenamente sólo a eso, “me gusta bastante, es una de las mejores maneras que tengo para expresar lo que siento, es lo único que me calma, me tranquiliza cuando estoy triste”. “Voy hacer diseño gráfico, para poderme pagar la música”.

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