¿Verdadera vocación?
Seis de cada diez estudiantes en la Universidad
Católica Boliviana de La Paz no siguen su verdadera vocación a la hora de escoger
una carrera profesional.
Cuatro jóvenes de
la ciudad de La Paz dejan de lado la profesionalización en el arte, pero no en
la práctica. Carla Cuevas, Rodrigo Moscoso, Coral Gutiérrez y Rodrigo Sandoval piensan
que vivir sólo de su arte no les brindará un sustento económico necesario para
sobrevivir, por lo tanto siguen las exigencias de la sociedad boliviana, como
por ejemplo estudiar una carrera convencional, obtener un título profesional o
cumplir con sus padres.
Carla Cuevas de
22 años tiene una gran pasión por la danza moderna pero estudia Ingeniería de
Sistemas en la Universidad Católica Boliviana, a pesar de que sus padres no
saben nada, hace todo lo que
puede para pagarse la escuela de danza en Signon Dance. “yo me saco tiempo para
venir a mi escuela, les digo, estoy yendo al gimnasio, a caminar, a pagar unas
cuentas o cualquier otra cosa, pero no saben que estoy viniendo aquí a bailar”
Un sondeo
realizado a 100 personas en la
Universidad Católica de La Paz en
marzo de 2012 revela que seis de cada diez estudiantes no siguieron
su pasión a la hora de escoger una profesión, más de un tercio de ellos (34%)
no lo hizo porque era una carrera que no da dinero, 18% porque no existe en
Bolivia, 16% por impedimento de los padres, el otro 16% por falta de decisión y
el resto por no tener recursos (16%).
Rodrigo Moscoso (23 años), seguidor de la danza folklórica estudia
actualmente Psicología en la UMSA, por la exigencia que el medio social obliga
a tener un título académico. “Con mi carrera a veces siento frustración, porque
no es mi vocación y le dedico mucho más tiempo a la danza, es como si en cierto
momento estuviera haciendo algo que no me gusta, y tendría que conseguir un
título por obligación”.
Bismarck Pinto, terapeuta familiar, opina que los estudiantes muchas veces
no siguen su pasión porque la sociedad impide realizar a las personas; afirma
que este obstáculo comienza en el hogar, prosigue en la escuela y luego en la
universidad. “Los estudiantes tienen que ajustar sus capacidades intelectuales
y afectivas hacia las enseñanzas de la escuela; tanto la escuela y los padres
van respondiendo a una ideología imperante y en la universidad la gente piensa
que está siguiendo su vocación, cuando en realidad está respondiendo
expectativas ajenas”.
Carla, Rodrigo S., Coral y Rodrigo M., al salir bachilleres realizaron un
test vocacional. No siempre los jóvenes siguen estos test, tal es el
caso de Rodrigo M. él señala que en los test que él tomó obtuvo el resultado
que tenía que estudiar una carrera exacta, “no lo seguí para nada”. Coral en el test que
realizó se dedujo que debería estudiar derecho, economía, administración o música,
pero ella finalmente decidió estudiar Comunicación Social en la UCB ya que era
lo más cercano a su pasión por la danza.
Según la página web “Busco universidad” escrita por Pablo Torres y Marisa Miño, licenciados en Psicología, una prueba vocacional es una herramienta que ayuda a los jóvenes a identificar factores que definen la inclinación profesional y sirve para evaluar indicadores de carreras o áreas de estudio preferidas por la persona.
Rodrigo S. (Sando), aparte de estudiar diseño gráfico también tiene una
gran pasión por la música, él realiza pistas musicales y es integrante de un
grupo de rap llamado “Amart”. Afirma que si pudiera ganar dinero con la música
se dedicaría plenamente sólo a eso, “me gusta bastante, es una de
las mejores maneras que tengo para expresar lo que siento, es lo único que me
calma, me tranquiliza cuando estoy triste”. “Voy hacer diseño gráfico, para
poderme pagar la música”.
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